

Parece imposible que:
- a) Los sistemas de intercepción aérea no hayan tenido tiempo de intervenir.
- b) Los sistemas automáticos de defensa antiaérea del Pentágono no hayan sido accionados.
- c) La trayectoria del aparato sugiere que avanzó a ras de suelo a través de 500 Km.
- d) Ningún resto del aparato, ni siquiera los reactores, haya sido encontrado en el exterior del edificio pese a las fotografías existentes de dichos restos.
- e) Los bomberos no hayan encontrado ningún elemento relacionado con un Boeing.
- f) Sobre todo, el boquete que abrió la aeronave al impactar el Pentágono es demasiado estrecho para el fuselaje de un Boeing.
Según la tesis oficial norteamericana, se estrelló en el Pentágono. Por lo demás, la tesis oficial es refutada por la Federación de Aviación Civil (FAA) de los EEUU , para la cual el avión desapareció sobre una reserva natural a 500 km de Washington, sin nunca más reaparecer en las pantallas de los radares.
Según Thierry Meyssan, siempre es raro que las autoridades no hayan proporcionado un video, toda vez que el Pentágono está rodeado de cámaras de vigilancia. Sólo dos meses más tarde, y presionado por la prensa norteamericana, el FBI entregó una grabación de pésima calidad a la CNN (el video es tomado lateralmente) en el que no se ve ningún avión, sino únicamente un rápido haz luminoso y luego una explosión del edificio.
Según los oficiales, el avión se desintegró completamente, La Caja Negra ni ningún otro elemento del aparato pudieron ser recuperados. Por el contrario, en el piso superior del Pentágono, exactamente encima del lugar donde se estrelló el aparato, se ven diferentes materiales de oficina intactos, como asientos, libros o buroes. Según sus mismas observaciones, el césped del Pentágono aparece intacto después de la explosión.
Según un "experto" anónimo citado por el diario frances Le Monde, todo ello es perfectamente explicable: «El impacto se produjo con extrema energía, lo que provocó la pulverización del aparato y que ardiera inmediatamente. A diferencia de los autos, los aviones se componen fundamentalmente de aluminio, cuyo punto de fusión es alrededor de los 600º C, de ahí que las estructuras del aparato pudieran fundirse» («Un avion a bel et bien frappé le Pentagone», Le Monde, 21 de marzo de 2002). Sin embargo quedaría aún por explicar que sucecedió con la enorme masa de aluminio fundido, y con las grandes piezas de titanio y acero que componen los motores.